miércoles, 7 de marzo de 2012







Con Tú la tinta, yo el papel inicia mi poesía del 2012. Es el primero de los dos que decidí publicar en este blog llamado Febrero: La tinta y el ocaso.
Si me preguntan la razón de ello, pues diré que nació de una noche,  –como en casi todos los poemas que compuse– de una noche tranquila y solitaria. Así es mi poesía, a veces ni yo mismo puedo explicarla, ya que los sentimientos existen para no ser entendidos por la razón.
No sé si haya musa en ella, el misterio está para tú lo resuelvas.

 
Ocaso sentimiento nació una tarde de febrero. Estaba en mi cuarto, en otro mundo ajeno a la poesía (los estudios de ingeniería), cuando decidí ir hacia la sala y respirar un poco de aire a través de la ventana. Unos pasos hacia ella divisé muy tímidamente que el cielo estaba del típico color ocaso (una mezcla de violeta, azul, rojo, rosado, anaranjado y dorado) fue en fracción de segundos que supe que esa puesta de sol enamoró mi tarde abstracta. Detuve mi tiempo en la ventana mirando como el Sol se escondía bajo el mar –hasta le tomé una foto con mi celular, que es de costumbre– guardé esa imagen tan nostálgica y mágica, la guardé para la noche; ya que en mi lógica, estaría libre de estudios y así mi mente más tranquila y despejada para la poesía. Y empecé con esto:

“Te escondes y eres lo más bello del día,
allá donde terminas empiezan mis recuerdos,
allá donde terminas empiezan mis versos.
Es la tarde el inicio de mis noches.”

Y así nació mi ocaso, de la nada y en dirección a alguna mirada.